Un balcón pequeño también puede ser verde

Un balcón pequeño también puede ser verde

En muchos pisos, el balcón apenas da para salir a regar sin mover una silla. Aun así, puede acoger un pequeño rincón verde si empiezas por las condiciones reales del espacio, y no por una foto llena de plantas. La orientación, el viento y el peso de las macetas mandan más que la cantidad de metros.

Mira primero la luz

Observa dónde cae el sol por la mañana y qué zonas quedan a la sombra por la tarde. Un balcón orientado al sur en una ciudad calurosa puede secar el sustrato con rapidez, mientras que una galería luminosa pero sin sol directo pide plantas distintas. Unos días de observación te ahorran comprar ejemplares que no encajan.

Empieza con poco

Dos recipientes con agujeros de drenaje son suficientes para probar. Puedes reservar uno para aromáticas que uses al cocinar, como perejil o cebollino, y otro para una planta adecuada a la orientación de tu balcón. Comprueba también que el agua no caiga sobre quien vive debajo y que las macetas queden bien sujetas.

El sustrato no debería quedarse empapado después de cada riego. Toca la tierra antes de añadir agua y aprende cuánto tarda en secarse ese rincón concreto; el viento y el sol hacen que dos balcones cercanos se comporten de forma distinta. Una regadera pequeña permite dosificar sin encharcar.

Deja espacio para vivir

Un balcón útil no tiene que parecer un vivero. Deja libre la puerta, reserva un sitio donde apoyar una taza y coloca las macetas de manera que puedas cuidarlas sin desmontar el espacio cada vez. Si la primera planta prospera, ya tendrás una pista clara para elegir la siguiente.